viernes, 17 de mayo de 2013

Reseña Histórica del Software


Reseña Histórica del Software

 La primera generación de computadoras aparece a finales de la década de 1940. Eran de enormes dimensiones y muy costosas. El poder computacional era muy pobre comparado con las computadoras de la actualidad. La relación entre el hardware y el software era demasiado estrecha, los programas se escribían de una manera bastante especializada (lenguaje de máquina) y por lo tanto, el concepto de software como una parte “independiente” del hardware se veía todavía muy lejano. Debido precisamente a esta relación entre hardware-software, las personas que operaban las computadoras debían de poseer cierto nivel de conocimientos sobre el funcionamiento de las mismas, así como de los programas que necesitaban para hacerlas funcionar. En ese entonces no existían los usuarios convencionales, todos eran usuarios especializados, en su gran mayoría científicos o ingenieros.
Entre esos usuarios expertos, era muy común que se diera el intercambio de programas así como el compartir mejoras hechas a los mismos. A estas mejoras en el software se les conoce como hacks y a estos primeros expertos o grupos de la programación se les empezó a llamar hackers. En general a los hackers les interesa conocer el funcionamiento detallado de los sistemas informáticos y de su seguridad, manteniendo una actitud ética. Algunos traspasan esta línea y se convierten en lo que la comunidad hacker ha denominado cracker.
 En los inicios de la computación, cuarenta (40) y cincuenta (50), no existían las licencias de software. El software era libre y los programas se intercambiaban como se hace con las recetas de cocina. Este espíritu perduró en la comunidad de programadores durante años como algo natural, hasta que con el tiempo las restricciones derivadas de licencias de uso, implementadas por desarrolladores de software y las grandes compañías, plantearon la necesidad de fijar una línea divisora entre el software libre y el software propietario.
 Posteriormente, el software se empezó a ver más como una gran colección de pequeños fragmentos de código, susceptible de ser modificado y adaptado. Las computadoras de escritorio empezaban a volverse cada vez más populares y accesibles a un número mayor de personas. Había también una mayor cantidad de programadores probando cosas nuevas, escribiendo sus propias aplicaciones e iniciando una gran variedad de proyectos. Sin embargo, había una importante limitante, la gran mayoría del software que se utilizaban en ese momento era propietario y venía protegido por licencias que regulaban su uso y distribución, a finales de la década de los sesenta (60), la cual permitía la interconexión entre redes de computadoras de las diversas universidades  empezó el surgimiento de la primera comunidad global que se alzaba sobre los valores y principios del software libre. Los grupos hasta entonces dispersos de hackers, pudieron a través de la red, sumar esfuerzos, intercambiar conocimientos y colaborar entre sí. Los proyectos involucraban cada vez más desarrolladores de software, quienes estaban dispersos geográficamente alrededor del mundo y utilizaban el correo electrónico como medio de comunicación para hacer llegar sus aportaciones.
 En 1990 La crisis del software se fundamentó en el tiempo de creación de éste, ya que en la creación del mismo no se obtenían los resultados deseados, además de un gran costo y poca flexibilidad.
Básicamente, la crisis del software se refiere a la dificultad en escribir programas libres de defectos, fácilmente comprensibles, y que sean verificables. Las causas son, entre otras, la complejidad que supone la tarea de programar, y los cambios a los que se tiene que ver sometido un programa para ser continuamente adaptado a las necesidades de los usuarios.
 Además, no existen todavía herramientas que permitan estimar de una manera exacta, antes de comenzar el proyecto, cuál es el esfuerzo que se necesitará para desarrollar un programa. Este hecho provoca que la mayoría de las veces no sea posible estimar cuánto tiempo llevará un proyecto, ni cuánto personal será necesario. Cuando se fijan plazos normalmente no se cumplen por este hecho. Del mismo modo, en muchas ocasiones el personal asignado a un proyecto se incrementa con la esperanza de disminuir el plazo de ejecución.
 Por último, las aplicaciones de hoy en día son programas muy complejos, inabordables por una sola persona. En sus comienzos se valoró como causa también la inmadurez de la ingeniería de software, aunque todavía hoy en día no es posible realizar estimaciones precisas del coste y tiempo que necesitará un proyecto de software

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